Como no perder la fe en momentos difíciles

«En el momento en que los acólitos lo vieron caminar sobre el agua, se amedrentaron y chillaron de temor: – ¡Es un espectro! Pero Jesús les charló diciendo: – ¡Relajados! Soy yo: ¡no temas! Entonces Pedro le respondió: – Señor, si eres tú, mándame proceder a ti sobre el agua. «Ven», ha dicho Jesús. Entonces Pedro salió de la barca y empezó a caminar sobre el agua hacia Jesús. Pero en el momento en que apreció la fuerza del viento, tuvo temor; y en el momento en que empezó a hundirse, chilló: «¡Sálvame, Señor!» Instantaneamente, Jesús lo tomó de la mano y le ha dicho: – ¡Qué poca fe tienes! ¿Por qué razón dudaste? (Mateo 14:26-31)

Índice
  1. No nos encontramos premeditados a quedarnos en este planeta.
  2. Dios nos equipa para vencer

No nos encontramos premeditados a quedarnos en este planeta.

Si todo este planeta tenga existencia, entonces, podríamos estar enojados con Dios por no tener certeza de que la vamos a pasar realmente bien aquí, pero no es de esta manera. Nos encontramos en sendero a nuestro último hogar. Lo malo, como nuestra buena experiencia aquí, va a pasar. Eso no quiere decir que debamos quedarnos de brazos cruzados. Debemos intentar desarrollar al límite lo que poseemos y lo que contamos, y querer y contribuir a el resto, pero con la calma de entender que pasarlo bien en este planeta no es nuestro propósito final.

Estos son métodos que nos asisten a separarnos de este planeta al que nos aferramos. Si nos enfermamos, nuestros conocidos cercanos se enferman y mueren, nos asiste a madurar, a medrar con compasión, con paciencia, para estudiar a conocer a el resto con un corazón que los logre desplazar. Asimismo hay que nombrar que un sinnúmero de proyectos de socorro y asistencia popular han surgido debido a que alguien aprovechó su experiencia de mal para llevar a cabo el bien a quienes sufren lo mismo que ella sufría.

Dios nos equipa para vencer

2 Timoteo 1:7 – Dios no nos dió un espíritu de timidez, sino más bien un espíritu de poder, amor y dominio propio.

Dios nos deja combatir las ocasiones mucho más bien difíciles de nuestra vida, nos llena del Espíritu Santurrón. Debemos ser valientes, emplear las herramientas que él nos dió; accionar con solidez y asertividad.

Fe inexorable – Karla Silva

Como humanos, es muy simple pasar por instantes de debilidad en los que no confiamos; estamos atacables y consideramos que nuestro planeta se está derrumbando.

Es muy simple tener fe en el momento en que las cosas van bien, pero qué ocurre en el momento en que pasas por pésimos instantes; patología, pérdida de un individuo cercano, pérdida de trabajo, entre otros muchos.

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Juan de Jesus

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